Cerámica árabe

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Plato con tres pies. Cerámica del Irán. Siglo IX. Loza con decoración en azul.

Se ha dicho que la cerámica es el producto más perfecto del arte islámico. El artista musulmán encontró en la arcilla cocida el objeto ideal para transformar un volumen en un campo de experimentación de las técnicas y de los procedimientos ornamentales.

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Plato de pie plano. Loza procedente de Nisapur. Siglos IX-X

En la cerámica, como en otras artes, los pueblos islámicos continuaron antiguas tradiciones. En los primeros tiempos de dominio árabe, en los que la funcionalidad privaba sobre cualquier otro tipo de criterio, se fabricaban piezas sin vidriar, con decoración plástica añadida realizada con moldes, superpuesta con gruesos cordones o como resultado de estriar la superficie, a este tipo de cerámica estampada o barbotina propia de Samarra, habría que añadir otra más austera barnizada de verde o azul brillante.

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Plato de la Transoxiana. Período Samaní. Siglos IX-X

Los contactos con las civilizaciones del extremo oriente pronto hicieron que la cerámica china de los Tang tuviera una cierta influencia en los alfares musulmanes que adoptaron la técnica del esgrafiado.

CERAMICA ABASI

Las vasijas de uso doméstico, dejaron paso a un tipo de vajilla de lujo que tuvo gran demanda. La primitiva técnica del esgrafiado perdió su tosquedad al darse una segunda capa de arcilla (engobe) sobre el barro. En esta capa se grababan los dibujos y luego se recubría todo con un vidriado transparente de plomo, acabado que podía salpicarse con pinceladas de colores amarillos, verdes o púrpuras que se fusionaban con el fondo.

El gusto por el lujo y la voluntad de imitar los utensilios de oro, hizo que en diversas regiones apareciesen casi simultáneamente la cerámica lustrada o de reflejo metálico. Sobre la vasija, ya cocida y vidriada, se aplica una segunda capa muy tenue, mezcla de óxido de cobre y otras materias y luego se vuelve a cocer la pieza a baja temperatura. El resultado es una cerámica que, según la temperatura de cocción y los materiales añadidos al óxido de cobre, puede ofrecer los más variados matices y tonos: oro, rubí, púrpura, amarillo, castaño, etc. La novedad de este tipo de cerámica no residió solo en la aportación técnica, sino en los motivos decorativos, entre los que empezó a tener gran importancia la escritura cúfica, con unos caracteres lineales de gran plasticidad.

El centro productor más renombrado de este tipo de cerámica fue Bagdad, si bien los principales yacimientos se han encontrado en Samarra, con piezas de todo tipo (bandejas, cántaros, escudillas, etc.) entre las que destacan las de lustre rubí, de una gran delicadeza cromática.

La cerámica superó su aplicación al utensilio doméstico y se empleó en baldosas y azulejos para revestir paredes, innovación que, especialmente en el occidente islámico (Al-Andalus), alcanzó un auge excepcional.

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Recipientes de los siglos XII-XIII. Loza con vidriado azul procedente de Rai (Irán)

CERAMICA SELYUCIDA

Los selyúcidas volvieron a dar un nuevo período de esplendor a la cerámica persa en ciudades como Rai y Kasan. Se fabricaron diversos tipos de cerámica, desde vasijas con vidriado monocromo a semejanza de modelos chinos, hasta la cerámica llamada lakabi (pintada), con un tipo de decoración que recuerda las labores de cloisonné, el más notable de ellos fue el de reflejos metálicos.

La calidad decorativa de esta cerámica no reside únicamente en sus representaciones de figuras aisladas o en sus animadas composiciones (soberano entronizado, procesiones, animales, signos de los meses, etc.) en blanco sobre un fondo lustrado, o las realizadas a la inversa, sino en las orlas caligráficas que constituyen el marco de aquellas.

De la experimentación, o tal vez de los hallazgos casuales, surgieron importantes variantes de la técnica de la cerámica lustrada, como el minai (esmalte), variante en la que por encima y por debajo de un vidriado transparente se aplicaban siete colores, con una gran brillantez cromática.

Azulejo con decoración geométrica. Período Nazarí, 1231-1492. Granada (La Alhambra)

CERAMICA HISPANOMUSULMANA

El arte de la cerámica pronto se expandió fuera de las tierras del Islam Oriental, y especialmente a Al-Andalus a través de las relaciones directas del Califato cordobés con Bagdad, e incluso a través de Egipto. Las ciudades de Al-Andalus se convirtieron en importantes centros de producción y exportación, y, a través de ellas, la cerámica musulmana se difundió por todo el occidente europeo.

Las técnicas utilizadas eran semejantes a las orientales, pero con aportaciones propias. La cerámica popular se decoró exclusivamente con ornamentos añadidos (engobe) o con esgrafiados, en tanto que, para las vasijas de lujo, los procedimientos más empleados fueron el vidriado y el reflejo metálico. En la época nazarí se llegó a una gran perfección en el procedimiento de las cuerda seca, consistenta en separar los colores, para que no se mezclaran curante la cocción, mediante unos contornos de sulfuro de manganeso que dibujaban una serie de pequeños compartimientos o celdillas.

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Anfora período nazarí, siglo XIV, loza dorada

También se utilizó, en la llamada cerámica verde y morada, la técnica de la decoración bajo cubierta, consistente en aplicar un engobe no vitrificable sobre la arcilla cocida, engobe sobre el que se pinta la decoración que recibe un último barniz. La cerámica del período califal omeya recibió la influencia oriental Abasí y es probable incluso que trabajasen alfareros orientales en Al-Andalus. Aunque así no fuese, las ruinas de Medina Azahara son testimonio de la presencia de la cerámica del Iraq con sus típicas decoraciones animalísticas, figuras humanas e inscripciones cúficas. Estos mismos temas, junto con los atauriques y arabescos, decoran la cerámica con motivos verdes y morados sobre fondo blanco hallada en Granada, Córdoba y Medina Azahara.

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Anfora período nazarí, siglo XIV, loza dorada

Con la decadencia del Califato cordobés y la implantación de los reinos de Taifas, el principal núcleo de fabricación de cerámica se desplazó a Málaga, donde hizo su aparición la cerámica azul, llamada así por el color azul cobalto, base de la decoración.

Aunque las primeras muestras de decoración cerámica en arquitectura, todavía muy simples, se hallan en la Giralda y en la Torre del Oro, su máxima perfección, esplendor y variedad de procedimientos (piezas verdes y moradas, cuerda seca, reflejo metálico) se da en la Alhambra.

No se sabe si procedente de alfares persas establecidos en Málaga o producto de los propios alfareros granadinos, la cerámica de piezas alcanzó también notables resultados. De ello dan muestra los jarrones tipo ánfora con grandes asas planas macizas, decorados solo con oro o con azul y dorado. Los atauriques constituyen el fondo de la ornamentación animalística en la que, en ocasiones, se incluyen motivos góticos.

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Anfora período nazarí, siglo XIV, loza dorada

Junto a esta cerámica suntuaria de grandes dimensiones, en la Granada nazarí, también fue frecuente un tipo de vasijas sin vidriar cuya decoración estampada (lacerías, inscripciones y animales estilizados) se trabajaba a molde.

3 Comentarios

  1. Juan Martos

    No es cerámica árabe, es cerámica andalusí, creada y fabricada por los andalusies. Los árabes desconocian la técnica de la cerámica. Aquí en Al Ándalus si se conocían perfectamente las técnicas de cocción.
    Los nazaríes fueron reyes andaluces no reyes árabes.
    Ver “Los árabes nunca invadieron la peninsula ibérica de Ignacio Olague.

    • Fernando Cuesta

      Referente a lo que comenta Juan, creo que está en un error en ciertas apreciaciones. Por ejemplo, cuando dice “No es cerámica árabe, es cerámica andalusí, creada y fabricada por los andalusies.” Si se lee con más detenimiento el post se podrá comprobar que casi todo su contenido se refiere a la cerámica árabe fuera de Al-Andalus. Incluso las imágenes que acompañan al texto son sobre piezas elaboradas en Iran o Nisapur. No se dice en ningún momento que tengan que ver con la cerámica andalusí, que importó de esas tierras el vidriado.
      También Juan dice lo siguiente: “Los árabes desconocian la técnica de la cerámica. Aquí en Al Ándalus si se conocían perfectamente las técnicas de cocción.”. Si no me equivoco, los árabes sí conocían la técnica de la cerámica vidriada y en Al-Andalus solo conocían en principio la técnica de la alfarería y del bizcochado. No conocieron la técnica del vidriado hasta que la importaron debido a sus influencias con el exterior, ya que hasta entonces, tanto en la cerámica ibérica, como en la romana o visigoda no se había utilizado nunca el vidriado.
      Realmente, solo al final del post se hace referencia a la cerámica de Al-Andalus, dentro del apartado CERAMICA HISPANOMUSULMANA, cuyo tratamiento he considerado acertado e interesante.

  2. Alberto

    Tengo un jarrón de loza dorada, me gustaría se pusieran en contacto conmigo y me pudiesen informar de que época data. Atentamente Alberto Corbi.

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